Francisco Álvarez, conocido por muchos como Paco, es papá de Marión, runner, escritor, estudioso del universo, la física cuántica y la vida después de la vida.
También, es politólogo y administrador público con dos décadas de trayectoria en el gobierno federal mexicano. Ha ocupado cargos directivos de alto nivel y trabajado en temas clave para el país, tales como: gobierno abierto, transparencia, rendición de cuentas, políticas públicas, negociación, manejo de crisis y fortalecimiento institucional.
Pero su historia no se entiende sólo desde la vida institucional, sino desde su transformación personal.
Paco ha sido parte de la vida pública y ha participado en la construcción de políticas que han impactado la vida de millones de personas. Pero también, ha vivido algo que ninguna estructura de poder puede explicar: la pérdida, el duelo y la reconstrucción de la vida desde sus cimientos.
En 2017, su vida cambió para siempre con la pérdida de su hija Frida. A partir de ese momento, lo que para muchos sería el final de la historia, para él se convirtió en el inicio de otra forma de entender el mundo, la consciencia, la espiritualidad y el amor. Él considera que la resiliencia es uno de los actos de amor propio más transformadores, pues implica seguir viviendo con sentido incluso en medio del dolor más profundo.
De esa experiencia nació una convicción: que el servicio público no puede seguir siendo una estructura distante, fría o desconectada de la realidad humana de quienes la integran. Que las instituciones no se fortalecen únicamente con reformas técnicas, sino con seres humanos capaces de mirar el dolor, la desigualdad y la fragilidad de la vida sin voltear la cara, pues la consciencia no es una idea, sino la capacidad de mirar los problemas sin huir y resolverlos con comprensión, empatía y trabajo en equipo.
Servir a los demás es la forma más alta de amor, pues implica cuidar incluso cuando uno está aprendiendo a sostenerse a sí mismo
Hoy Paco impulsa una nueva forma de hacer política en México, una con rostro humano, que no construye desde la distancia sino desde la consciencia, que no se ejerce desde el poder sino desde la responsabilidad, que entiende que gobernar no es imponerse sino acompañar.
Cree en un Estado que escuche, en instituciones que cuiden y en una sociedad participativa, también, en una vida pública donde la apertura no sea un discurso, sino una forma de respeto hacia las personas.
Las instituciones cambian cuando las personas dejan de actuar desde el miedo y comienzan a vivir desde la conciencia
Se presenta como alguien que ha sido transformado por la vida al entender algo esencial: que incluso cuando la vida rompe, el ser humano puede reconstruirse y también puede ayudar a reconstruir su comunidad, su país y el mundo entero.
Y una idea que atraviesa todo lo que es:
Que el verdadero liderazgo no consiste en llegar más alto, sino en volverse más consciente para poder servir mejor a los demás.
Es un firme creyente de que la crisis en México no es de leyes, es de confianza, pero que ésta no se exige ni se decreta: se recupera cuando el poder vuelve a mirar de frente a la gente y a actuar con verdad, coherencia y humanidad.
Piensa que no se necesita otro partido que prometa resolver todo, más bien, un movimiento que confíe en las personas.
No necesitamos más instituciones, sino mejores personas haciendo política
Su causa es lograr que la Apertura Consciente sea un método y un compromiso para servir a México, pues confía en que la libertad individual y la apertura de la consciencia, son el punto de partida para construir una sociedad más justa, gobiernos más efectivos e instituciones más humanas.